Hay días que me detengo cuando paso junto a ella, observando como el paso del tiempo, le ha pasado factura.
En mi memoria es blanca, inmensa, y llena de vida. Hoy al mirarla pensé en aquellas estrofas de Bécquer extraídas de su poesía; “Cerraron sus ojos”:
Despertaba el día
y a su albor primero
con sus mil ruidos
despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
de vida y misterio,
de luz y tinieblas,
yo pensé un momento:
"¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!"
En cierta manera, los políticos solo se acuerdan de la educación cuando llega la época de las elecciones, ¿y después?, ¿quién se acuerda de nuestros colegios?.
Grietas por reparar, roturas o faltas en la calefacción, mantenimiento de baños, limpieza en general, arreglo de sus fachadas, y así pueden ir ustedes añadiendo una larga lista de detalles que necesitan las escuelas de nuestra queridísima comarca de la Marina Alta.
Lo increíble es que cada año, los ayuntamientos destinan una partida para mantenimiento de sus colegios, pero de la misma manera esos dineros asignados se van diluyendo en otras partidas presupuestarias de distinta índole, a lo largo del año, sin que nadie apenas, se percate de esto.
Solo quedan luchando los de siempre, los que para más vergüenza nuestra, dan la cara por todos nosotros; por supuesto que hablo de las Asociaciones de Padres de Alumnos.
Desde este humilde blog, quiero felicitar muy especialmente a todas las madres y todos los padres, que pertenecen, o han pertenecido a este colectivo.
Cuántas cosas se consiguen por la lucha de unos pocos, y digo bien, unos pocos, porque solo tienen que acercarse a las asambleas escolares, para comprobar lo que los padres nos preocupamos por nuestros hijos.
Hoy, cuando miré mi escuela, mi vieja escuela, sentí tristeza.

